LA ARGENTINA QUE VIVIMOS EN LA ESPERANZA DE UN PAIS MEJOR

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La situación actual: La situación económico-social de la Argentina es de características realmente dramáticas. Nuestro país no vive los conmovedores y sangrientos enfrentamientos que hoy se visualizan en Chile, Colombia, Ecuador, Francia y muchos otros lugares del mundo, por la responsabilidad de gran parte de la dirigencia política, la capacidad y fortaleza del movimiento sindical y de los movimientos sociales, que han contenido y aminorado los efectos de la crisis, en el convencimiento de que es preferible el tiempo a la sangre. Solo mencionar que la pobreza excede al 40 % de la población o que la capacidad instalada de las Pymes está 50% ociosa, son datos absolutamente contundentes. La mayor desocupación de los últimos años (solo el último año aumento en 160.000 personas), jubilaciones mínimas paupérrimas, salarios que no alcanzan, Pymes que deben pagar tasas usurarias, el aparato productivo destrozado por la irracional apertura de mercados como no realiza ningún país del mundo. Una deuda en dólares que hace 4 años significaba un 13% del PBI y que hoy alcanza al 95%. Decenas de empresas cerradas y una larga lista de situaciones que ponen a nuestra comunidad en condiciones absolutamente límites.

El hambre en las campañas electorales:

El tema del hambre ha sido desde 1983, cuando Alfonsín prometió el Plan Alimentario Nacional, uno de los temas centrales de las campañas, valga destacar que en 1976 el hambre no existía como problema y que la pobreza oscilaba entre 3 y 4%, (¡Qué tiempos aquellos!), pero en las últimas dos, con más razón o sin ella, fue el tema central.

Mauricio Macri, convirtió la consigna “Hambre Cero” en uno de los ejes de la suya, pero los resultados, con independencia de intenciones, fueron trágicos. La pobreza aumentó un 30% y el hambre y la indigencia un porcentaje superior, mientras que -por el contrario- el sector más favorecido de la población vio crecer considerablemente su participación en la riqueza nacional, al tiempo que ésta se achicaba. Solo destaquemos que el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, pasó del 26 al 42% (mientras que, en Bolivia, Evo comenzó con un índice superior al 60% y hoy este es mejor que el de nuestro país).

Conclusión: si algo queda claro es que el camino por el que veníamos no solucionaba el problema del hambre, sino que lo agravaba.

Alberto Fernández, también planteó este problema como uno de los ejes de su campaña y destacó en forma reiterada que era inmoral que un país donde se producía alimentos para 450 millones de personas, el hambre fuera un problema central. También indicó que quienes estaban en mejor condición eran los que más debían colaborar en su resolución, por lo que las medidas propuestas no deben sorprender a nadie.

Los medios y sus actores:

Extrañamente (o no) en la inmensa mayoría de los medios hay dos sectores que casi monopolizan la posición de los invitados: trotskistas y ultraliberales. Sin pretender silenciar a nadie, ambos grupos tuvieron en conjunto un 3,6% de adhesión electoral, por lo que no merecerían la tribuna que tienen. Ambas expresiones poseen dos cosas en común, son fuertemente opositores al nuevo gobierno y cuentan con el financiamiento de las fundaciones de las grandes empresas yankees y británicas. Si alguien duda de esto puede entrar en las páginas de estas “fundaciones” (las que sin dudas son colaterales de diversas agencias de inteligencia) y ver cuáles son las instituciones, grupos o partidos a los que apoyan, en forma directa y también indirecta, como por ejemplo políticas indigenistas fracturistas, campañas a favor del aborto, algunas variantes de ecologismo extremo o ideologías “new age”, etc., etc.).

La otra característica de la opinión expresada por los medios es que algunas cuestiones que afectan a reducidos sectores son presentadas como dramáticas para toda la población.

Los “estrés” y otras cuestiones gravísimas

El último viernes, en tapa del diario La Nación, se publicó una nota acerca del estrés que producía la sobretasa del dólar para quienes viajan al extranjero a pasar sus vacaciones. Sin duda cuando alguien debe abonar algo más alto del previsto no le causa ninguna gracia, pero quienes “vacacionan” en el extranjero son menos del 4% de la población, mientras que el 4.000% de aumento en los servicios públicos estresó al 100% de la población. Los empresarios Pymes también se vieron estresados cuando las tasas pasaron del 18% a 80% (o más) y el considerable aumento de la pobreza y el hambre no sólo estresó a una considerable parte de nuestra población, sino que puso en grave riesgo el futuro de más del 50% de los chicos de nuestro país. En conclusión, demos a los problemas la real dimensión que tienen y establezcamos una jerarquía lógica, pues -en caso contrario- o entendemos poco o actuamos facciosamente.

El otro “drama” del que se ocuparon largamente El Clarín, La Nación y los otros medios ligados, es el problema que significaba la tasa sobre la compra de dólares.

La  última información del Banco Central indica que en noviembre pasado se batió el record de personas que compraron dólares, 1.700.000, es decir menos de un 4% de la población, pero tengamos en cuenta que la inmensa mayoría forma parte del “chiquitaje” que opera en ese mercado y que menos de 100.000 personas, es decir el 0,2% de la población, es la que lo mueve, mientras que los actores que forman precio y tendencia no superan el millar, es decir un numéricamente despreciable 0,00002% de los argentinos. Si más de un 40% de la población está bajo la línea de la pobreza realmente quienes son “formadores” (¿o será de-formadores?) de opinión, tienen la escala numérica y fundamentalmente valorativa, muy extraviada. 

Agreguemos que, durante los últimos 4 años, el endeudamiento del país creció en 200 mil millones de dólares y la fuga en más de 100 mil, es decir que el conjunto de la población sostenga una evasión multimillonaria de la riqueza de los argentinos es algo insostenible.

El “drama” de los ilegales indultados

El otro problema presentado como dramático es el de aquellos que poseían fondos ilegales y que desean tenerlos en guaridas fiscales. Nos referimos a quienes teniendo dinero “negro”, es decir ilícito, proveniente del narcotráfico, actividades del crimen organizado, o -en el mejor de los casos- de estafas al fisco (es decir a todos los argentinos), obtuvieron un indulto mediante el blanqueo realizado durante el último gobierno. Destaquemos que mientras jubilados y trabajadores pagaban el 21% sobre sus compras y las Pymes además de esto, abonaban un 33% sobre sus ganancias (más las tasas provinciales y municipales), un reducido grupo de connacionales que estafó al fisco, reclama hoy por la “gravísima situación” que implica tener que abonar un 1% más en promedio por no traer los fondos al país y reincorporarlos adonde nunca debieron salir. 

Los problemas “del campo”

Consideremos el otro problema que titula la información. Se habla del problema “del campo” refiriéndose a la actualización y autorización para aumentar hasta un 3% las retenciones del complejo cerealero, cuyo centro productivo está en la pampa húmeda. “El campo” implicaría referirse a las economías regionales, la agricultura familiar, la producción lanar, el limón, el algodón, la frutihorticultura, la vitivinicultura, el azúcar y centenares de producciones más, es decir, lo primero que debemos hacer es separar tres productos: la soja, el trigo y el maíz, del resto de la producción agropecuaria y demás producciones del campo argentino.

Desbrozada esta primera “confusión” (o deberíamos decir mentira), convendría aclarar que 3 grupos extranjeros concentran más del 50% de las exportaciones y que 7 (incluyendo estos 3) superan el 80% de las de soja. El gobierno ha anunciado que segmentará las retenciones para favorecer a los grupos más débiles desde el punto de vista económico y geográfico, por lo que -si esto se cumple- el problema se verá considerablemente reducido. Se podrá decir que estos grupos trasladan total (o en gran parte) las retenciones a los pequeños y medianos productores. En este caso habría que estudiar (no es mi expertis), si se debe restaurar la Junta Nacional de Granos o si corresponde impulsar los medios para que mediante cooperativas u otro tipo de mecanismo, los productores puedan exportar sin pasar por las horcas caudinas de estos 7 monopolios extranjeros.

Por otra parte, vale destacar que –según información de algunos medios- 17.000 productores (el 0,0004 % de la población) producen el 50% de la soja, o que 545 personas acaparan casi 22 millones de hectáreas, mientras la posesión de la tierra en EE.UU., país que se usa siempre como modelo, como puede verse en la filmografía de Hollywood, fue de pequeñas porciones entregadas a cientos de miles de granjeros.

Se destaca que el sector productor no fue informado sobre el tema, pero cuando las tasas para las Pymes se quintuplicaron nadie las consultó, cuando se abrió irracionalmente las importaciones tampoco y cuando se aplastó el consumo pasó lo mismo y las Pymes generan el 80 % del trabajo argentino. Tampoco fueron consultados los trabajadores sobre la considerable baja en la participación de la riqueza nacional, ni los desocupados acerca de las políticas que llevaron a ello.

El asunto de las jubilaciones

Si bien ha sido aclarado personalmente por el presidente, vale la pena destacar que no hay congelamiento alguno de las jubilaciones. El aumento de este mes será tal cual estaba previsto y las actualizaciones de marzo y junio serán resueltas por el presidente, pudiendo ser mayores, iguales o menores que las que establecía la norma vigente, que -vale recordar- redujo en un 20% los ingresos de los jubilados.

Hoy, de los casi 7 millones existentes, casi el 70% cobra la mínima, por lo que recibirán con sus haberes un adicional del orden del 35%. De los 2.100.000 jubilados del grupo intermedio, una parte recibirá un adicional mayor al previsto al llevarse sus haberes al nuevo mínimo dispuesto y restan 300.000 jubilados del grupo de mayores ingresos. De marzo en adelante, según los anuncios realizados, se seguirá con la política de mejorar las jubilaciones mínimas y no hay precisión sobre cuál será el aumento de la parte del sector medio que no llegará a la línea de aumento mínima, ni de los 300.000 jubilados del grupo más favorecido. Es decir, aproximadamente un 80% recibirá aumentos superiores a los previstos por la ley suspendida y el 20% restante no queda en claro. Por otra parte, todos los jubilados verán incrementados el valor de sus ingresos por dos razones, por un lado, la rebaja de los medicamentos (con independencia de la anunciada y aún no instrumentada, política de medicamentos gratis, por lo menos para una parte considerables de los jubilados) y por otro mientras se producen estos incrementos en sus remuneraciones, verán congelados los valores de los servicios que abonarán durante los próximos 180 días. Destaquemos que paralelamente el gobierno anunció que enviará al parlamento un proyecto para reducir y/o eliminar los regímenes de privilegio.

La reactivación para las Pymes

Las empresas Pymes, que deberán abonar un adicional salarial dispuesto por el gobierno, recibirán las siguientes compensaciones: a) Moratoria impositiva para volver a ponerse en marcha, levantar sus embargos y poder ser sujetos de crédito; b)  Reducción de las tasas de interés usurarias que cobran los bancos, esto si bien se realizará en forma paulatina ya se puso en marcha; c) Congelamiento de las tarifas durante 180 días, lo que permitirá trabajar con un horizonte de costos previsible; d) Por último verán los efectos del aumento del consumo por el dinero que se vuelca al mercado con los bonos para los beneficiarios de la AUH, los jubilados y los trabajadores.  

Un aspecto que vale aclarar es el del valor real del dólar. Mediáticamente se menciona que el valor del dólar para la economía es de $80 – lo que no es cierto. El dólar que influye en la economía, aquel con que se cotiza el acero, el aluminio, el cobre, el petróleo, el plástico, el papel y muchas otras materias primas (que inexorablemente deberán ser desdolarizadas) es el denominado “dólar divisa”, que se abona a $ 59,80 y que es el que afecta a la producción de bienes en la Argentina. Es decir, dólar a 60.- y no a 80.- no mientan!!

Conclusión:

Esto recién empieza y hay muchas cosas para observar, no se debe entregar un cheque en blanco al nuevo gobierno, los que pensamos que Daniel Marx debería estar preso por estafador, no nos sentimos contentos con que integre ninguna comisión asesora, los que consideramos que, sin ecologismos  de  dudoso origen, el Estado debe controlar la actividad minera, tanto desde el cuidado del medio ambiente y fundamentalmente desde el punto de vista económico, renegociando y controlando estos aspectos de las concesiones, lo seguiremos pensando. Creemos que hay que controlar y reducir los exagerados beneficios del sistema financiero especulativo y que debe obligarse a las empresas privatizadas a que inviertan lo mucho que han ganado en los últimos años.

Nos alegra ver una política exterior independiente y quisiéramos que paulatinamente se limite, como lo hacen todos los países del mundo, especialmente EE.UU., China y Europa, la libre importación de productos que quitan el trabajo a los argentinos, al tiempo que resulta imprescindible que se cumpla y no se siga violando, la Ley del Compre Argentino. Una parte importante de los fondos provenientes del aumento de la recaudación deberán ir a obras públicas y viviendas efectuadas por Pymes y cooperativas para generar trabajo y reactivación.

El pueblo argentino debe organizarse, para controlar y defender al gobierno al mismo tiempo. “Solo se gobierna con el concurso organizado del pueblo” (si se quiere gobernar a favor de la patria y su comunidad)

  

Lic.  Jorge Aldo Benedetti

San Martín, 26 de diciembre de 2019


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