Pallarols visitó el Colegio José Hernández en Villa Ballester

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Alumnos del Colegio José Hernández y vecinos participaron del cincelado colectivo del bastón presidencial.

En la semana de la Tradición y a días de la asunción presidencial, el artista Juan Carlos Pallarols visitó Villa Ballester, compartió una charla y el cincelado colectivo del bastón presidencial que está realizando, que el próximo 10 de diciembre, recibirá el presidente electo.

La actividad organizada y realizada en el Colegio José Hernández se llevó a cabo el pasado lunes 4, en el Aula Magna de la institución. A sala llena, la Prof. Marydée Aguer de Seferche y el Dr. Juan H. Seferche dieron la bienvenida al orfebre. 

Ambos presentaron brevemente al hacedor de los bastones presidenciales argentinos desde hace más de 50 años. Marydée, recordó que el taller familiar data de 1750 y, entre otros relatos, rememoró que en junio de 1982 realizó el cáliz con el que Juan Pablo II realizó la Misa por la Paz en Buenos Aires, obra de gran significación en un momento especial para el país: la Guerra de las Malvinas. Agregó que en 1996 fue designado “Ciudadano Ilustre” y destacó su “particularidad de invitar a los argentinos a participar del cincelado del bastón presidencial”.


Un bastón para un país republicano

Yo simplemente lo que hago es trabajar con pasión”, fue una de las primeras frases de Pallarols con sus casi 80 años, como él mismo dice. Recién llegado de un viaje por Jordania y Palestina llevando las Rosas de la Paz, dijo que pasó por lugares “donde hay necesidad de paz”. 

En una enriquecedora charla con los alumnos, donde los temas iban y venían una y otra vez, el artista contó desde sus comienzos hasta su último viaje. Sobre el bastón presidencial dijo que se lo “encargan desde1982”,  que en él invierte un año, pues empieza a realizarlo el 10 de diciembre del año anterior al cambio de mando. Y explicó que recorre “todo el país, porque el bastón no es de quien lo hace ni del presidente que lo usa. Nosotros somos simples intermediarios, el verdadero dueño del bastón es el pueblo, porque si la gente no vota, no hay bastón” y, por eso invita a la comunidad a participar de su cincelado. “Ya pasaron más de 2 millones de personas” por el que está terminando y, aún seguirá visitando ciudades del país hasta el 5 de diciembre, para que más gente participe en este bastón que empezó a golpear el pasado 10 de diciembre en la Casa Rosada. “Para mí, que tuve la desgracia de vivir varias dictaduras en este país, la democracia es una fiesta, no me importa quién ganó, me importa que fue elegido libremente por el pueblo”, expuso.

Yo hacia los bastones de mando desde muy jovencito, para una joyería que ya no existe en Buenos Aires. Recién me lo piden a mí, directamente, en 1982”, recordó y enseguida aclaró: “Me piden un bastón con borlas y caña de Malaca (…) y les dije que yo no quería hacer más ese bastón, porque no correspondía un bastón que tenía borlas, monárquicas, religiosas y militares, que teníamos que hacer uno para la República Argentina, que era un país republicano, que tenía materiales suficientes para utilizar, sin recurrir a las cañas de la India. Entonces propuse un bastón nuevo con materiales de acá, en vez de la caña de Malaca, madera de urunday, porque es una madera de trabajo, no decorativa, sumamente resistente, aguanta el sol, el agua, el frío, se mantiene recta, y tienen una virtud más, si se pule bien, brilla por sí sola y no se corrompe”. 

Cuando hice el primer bastón le dije al Presidente (Alfonsín) que trate de imitar esta madera, que se mantiene siempre recta, muy resistente, que brillaba por sí sola y no se dejaba corromper”, dijo Pallarols generando un sentido aplauso. Y prosiguió contando que propuso “plata en vez de oro, que es más criolla y, como debemos ser un país federal, 24 cardos uno por cada provincia, unidos, y al frente tres pimpollitos por las islas del Atlántico Sur, ese fue mi primer homenaje” a la guerra de Malvinas.

Y a continuación, se refirió al cincelado colectivo del bastón, recordó que en ciertas zonas de la cordillera, “la gente, en burro o a caballo, recorre hasta 30 km para venir a cincelar. Me emociona cómo la gente respeta los símbolos patrios, las tradiciones y los valores”. Y a pedido de uno de los alumnos presentes contó que “la tradición dice que el presidente que usa el bastón se lo lleva. Aunque , luego, muchas familias después de muchos años, lo donan al museo de la Casa Rosada” y agregó que los diputados deberían regular al respecto.

Consultado sobre cómo llegó a encontrarse con el arte, dijo: “No sé ni cómo estoy acá, no planifico, me dejo llevar”. Sin embargo, recordó que cuando tenía 2 años y medio su abuelo enviudó y lo “tomó como compañía para mejorar su dolor” y con esa excusa pasaba muchas horas en su taller de orfebrería. “Así fue, sin darme cuenta, jugando, como se debe hacer todo, no hay que perder el sentido del juego”, recomendó. Luego, con los años se dio cuenta que “ya no era el mismo jueguito de antes,  estaba ayudando a papá (…) Y un día me sorprendí a mí mismo viendo que podría hacer cosas que a la gente le interesaban. Así que me fui integrando a este mundo de la platería, del dibujo, del grabado, la pintura. Así empecé mi oficio”. 

Otra de las tantas singulares preguntas de los alumnos, quienes se habían preparado para la conferencia, fue acerca del bastón de Macri, que generó tantos entredichos. “Cuando no hay orden, no hay ni justicia… no sé quién hizo correr la voz de que el bastón podía estar embrujado. Cuando me preguntaron me causó gracias, pensé que era un chiste”, respondió y contó que “ahora otra vez” anda rondando ese rumor. “A no ser que cuando ustedes golpeen acá metan una brujita… pero no creo que entre”, dijo provocando la risa de los presentes. 

Lo que pasa es que hay una tradición que no se cumplió. El bastón se entregaba en el Salón Blanco de la Casa Rosada, donde hay una mesa especial con una ranura para el bastón” y explicó que como la ceremonia se realizó en el Congreso, todo se tergiversó. “Espero que la entrega sea normal”, dijo para cerrar el tema, en relación a la entrega de este 2019.

También respondió en relación al proyecto de construir un “Cristo en el río Paraná, el más alto del mundo. La idea, dijo, fue de Jorge Guinzburg, con unos amigos en la provincia de Entre Ríos”. Contó que la idea es que no sea financiado por empresas, sino por personas, que “cada una done un ladrillo, hacen falta  700 mil”. “El precio de cada uno es accesible y se grabaría en cada ladrillo el nombre de esa familia. Sería un Cristo de 45 metros donde la gente podrá entrar y el corazón, el sagrado corazón, va a ser una ventana desde donde ver todo el Paraná. Pero todavía no se encontró el lugar exacto”, sintetizó.

También se refirió a un trabajo que realizará para la Sagrada Familia, en Barcelona. Para la basílica de Gaudí, hará un águila, símbolo de San Juan, posada sobre un libro y con una pluma, escribiendo el Evangelio. “Cuando uno diseña algo es importante saber cómo lo va a hacer”, enseñó y dijo entonces que utilizará material de aviones pues no debe oxidarse para no manchar el edificio; debe ser resistente al viento, porque irá a 150 metros de altura y, además debe mantener su color inalterable. 

En el mundo, no hay países que se distingan por la platería. Argentina tiene un lugar respetado” aseguró y contó luego que “cuando me declararon ciudadano ilustre, pensé que se equivocaron. En un primer momento no lo acepté, pero después hablando con la gente del Concejo Deliberante sentí que no era por mí, sino por mi papá, mi abuelo… Yo soy la sexta generación de mi familia” que se dedicó a este trabajo, “o sea lo acepté en nombre de todos”.

Entre otras cosas, resaltó que todos los días realiza “muchas tareas, pinto, crío animales, tengo mi huerta, todo lo que hago lo hago con mucho cariño y mucha pasión” y contó que en Jordania encontró una suculenta en la calle, la recogió, la cuidó mucho, la trajo en una servilleta y, muy contento, dijo ya la plantó en su casa. “Eso también es arte”.


Rosas de balas por la paz

Ya hacia el final de la conferencia, Pallarols se refirió -a pedido de Marydée- a su trabajo con las vainas de las balas de Malvinas.

El primer homenaje que hago a Malvinas fue el bastón de 1983, después pasaron muchos años y, hablando con veteranos” vio que “no había odio, si no tristeza”. “Empezamos a juntarnos, pero no era suficiente, entonces empezamos a vincularnos con los ingleses, quienes tenían la misma necesidad. Hemos hecho reuniones en mi casa, por el interior (…) Los símbolos son muy importantes; me empezaron a traer vainas usadas en la guerra tanto de los ingleses como de argentinos y las empezamos a fundir juntos en mi taller y con eso hicimos pequeños lingotes, los estiramos en chapas y empezamos a hacer las primeras dos rosas. Una está en el cementerio de los argentinos, que la llevó un oficial inglés y, la otra está en el cementerio de San Carlos donde están los muertos ingleses; la llevaron las mamás de los soldados argentinos. Siempre hacemos un intercambio de afecto”, contó.

Antes de la actividad final, el cincelado colectivo del bastón presidencial, los directivos del Colegio José Hernández regalaron un Martin Fierro a Pallarols, quien lo gradeció emocionado. Acto seguido, los asistentes participaron junto al artista de la obra del bastón que, el próximo 10 de diciembre, tendrá un lugar destacado en el pase de mando.


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